Historias emergentes

También podría llamarse «cajón de sastre», pero es un título demasiado visto. Prefiero el de lo que emerge, frente a lo que está en formación de manera ordenada. A este blog irán a parar escritos dispersos que no han encajado en ‘In fieri’, bien  porque las ramas o las cerezas me han llevado a otra parte y se han quedado colgados en el vacío, bien porque de repente se me ha ocurrido algo que no casa con el ritmo de la página principal. Aunque no lo parezca, todo tiene un orden, a veces tan personal que no resulta visible a la primera.

Otro de los motivos que me han traído hasta aquí es ampliar el horizonte, dedicarlo más a la historia y a otras emergencias que a la literatura y así descongestionar ‘In fieri’. También será mucho más libre en la periodicidad: escribiré cuando lo considere oportuno, sin más. En el principal me he impuesto una disciplina quincenal, ya que de lo contrario lo iría dejando y dejando. Hasta desaparecer.

Empiezo este blog con unas notas acerca de las dos embajadas británicas a China, a finales del XVIII y a principio del XIX, justo cuando Napoleón está preso en Santa Elena, pero allí recibe a la segunda expedición, la de lord Amherst. Esta historia emergió por «El año del verano que nunca llegó», de William Ospina, y luego tuvo que ver con el mundo de las islas, pero no vi el momento de engarzarlo.Por eso lo traigo aquí. Y porque es pura historia.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s